Acá estoy nuevamente, con un tema bastante controvertido: la falsedad (llámese también caretaje). Si hay algo que me molesta, al punto repulsivo y desgastante, es la gente que puede estrechar la mano con Dios y con el diablo también.
Diplomacia vs. Falsedad
Me parece importante marcar una clara diferencia entre la diplomacia y la falsedad. La diplomacia es esa sonrisa casi fingida entre dientes apretados y músculos del cuello tensionados cuando ese jefe, cliente, profesor, colega, socio que no digerís ni un poco, te pide opinión o aprobación y como el muy conchudo tiene razón se la tenés que dar (escatimada, por supuesto). Acá se trata de una cuestión en la que se pone en riesgo tu carrera, trabajo, etcétera y no queda otra más que masticar el odio y bronca contra ese pelotudo y hacer un gesto de "y si... te banco en esta porque no queda otra hermano, pero cómo te daría una patada en el orto si pudiera, en cuanto pueda...". Y ahí en ese gesto simplista todo termina. No hay abrazos, ni llantos ni hermandad actuada, solo pura realidad. Ahora, cuando ves que esas personas que no hacen cortocircuito solo por no ser cables pelados, se dan besos y abrazos cual íntimos (vómito en la garganta), ahí estamos presenciando el caretaje en estado puro. La falsedad es ese acto propio de la gente que, como el gato, siempre quiere caer parado. Ese que tiene que quedar bien con todos y mucha pena me da porque ni él mismo debe saber quién es. Espero haber aclarado esta diferencia suprema.
Dame una razón
Me cuesta entender por qué a muchas personas les cuesta tanto salir del personaje. ¿Por qué no ser realmente quien se quiere ser? Sencillamente porque decir lo que uno realmente piensa no es cosa fácil. En mi caso, prefiero no encajar y me enorgullece diferenciarme del resto, tener voz propia. Al menos así me ahorro unos cuantos años de terapia, sé quien soy y no me avergüenza para nada decirlo. El problema es hacerse cargo de lo que uno es, no importa si querés ser un choto, un freak del orto, un forro, un colgado, un enamoradizo, un loco, un casanova, importa que lo seas convencido, con honor y sin vueltas.
Dudo que resulte fácil tirar para los dos discursos, transar con Dios y con el diablo a la vez, debe ser insoportable. Esta "neutralidad" que anda predominando en tantos lugares me desespera, la gente tiene miedo de tomar bandos, de ser lo que realmente es, hay como una gran puesta en escena en miles de situaciones en las que solo unos pocos sobreviven "bancando su postura". A mi me conforma irme a dormir con la mente tranquila, saber que me animé a dar una opinión sin esperar que a todos le agrade y eso es más que suficiente.
Te animás a compartir o a opinar al respecto?
